Mapa Cerebral
Científicos de cuatro instituciones dibujaron el primer mapa completo de alta resolución que muestra el modo en que se conectan y comunican millones y millones de fibras en la corteza cerebral, la capa más externa del cerebro en la que ocurre el pensamiento de alto nivel.
El mapa, cuya elaboración impulsará el uso de una nueva técnica de imagenología para captar en detalle la anatomía cerebral, produjo una novedad insólita: reveló la existencia de lo que podría llamarse una red basal, una trama fibrosa densamente conectada que hace las veces de controladora de tráfico.
Esta red basal está activa cuando el cerebro está en punto muerto, el equivalente a tener un automóvil a marcha lenta, y reduce su actividad cuando el cerebro ejecuta alguna tarea: un proceso visual, un cálculo, un razonamiento.
Encabezados por Olaf Sporns, de la Universidad de Indiana, científicos de otras tres instituciones (una en Harvard, dos en Lausana, Suiza) utilizaron una variante fina de la resonancia magnética funcional (fMRI) a la que se llama imagenología de espectro de difusión, la cual en esencia rastrea el modo en que se difunden moléculas de agua a través del cerebro, y produce un mapa detallado de las fibras o axones que conectan diversas regiones del cerebro.
El estudio, publicado en la edición más reciente de la revista PLoS Biology, mapeó las concentraciones de fibras en cinco sujetos y encontró que hay una región de máxima densidad de conexiones: este centro de tráfico se localiza en la región llamada corteza medial posterior, más o menos en la zona del cráneo donde se encuentra el remolino.
Sporns recordó que hasta ahora los estudios del cerebro como un todo se han aplicado a determinar dónde hay activaciones funcionales, pero sin tocar el punto clave de cuál pueda ser la base anatómica de dichas funciones. “Yo siempre he tenido interés por conectar los patrones de actividad con las estructuras subyacentes”, apuntó el científico.
Marcus Raichle, neurólogo de la Universidad de Washington en St. Louis, elogió el informe señalando su importancia e indicando que adelanta muy bien el futuro de la neurofisiología. “Encontraron en el cerebro lo que parece un mapa de nodos del sistema de aerolíneas de los Estados Unidos”, apuntó.
Entre las mil promesas que el estudio abre a la mirada vigilante de los expertos está en primer lugar la producción de un diagrama mucho más exhaustivo y completo del alambrado neural del cerebro, algo que Sporns llamó, en un documento de 2005, el “conectoma” cerebral.
Esta red anatómica, sumada a las capacidades de detección funcional y al naciente campo de la neuroinformática, culminarían, en su opinión, en la fabricación de un auténtico emulador del órgano más importante del ser humano.
“Esperamos poder llegar a un punto en el que tengamos, en efecto, un simulador cerebral, del mismo modo en que tenemos modelos computacionales que pueden simular el clima”.
Tal simulador permitiría no sólo reproducir los patrones funcionales que se aprecian en personas sanas, sino también los detectados en casos clínicos: los visibles en personas con problemas psiquiátricos o con lesiones cerebrales.
Por el momento, Sporns y sus colaboradores seguirán aplicando las técnicas a más cerebros, para observar cómo se modifica la malla neural en el cerebro en desarrollo, al envejecer, durante una enfermedad o en presencia de fallas funcionales.
Fuente: www.milenio.com

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